23 de junio de 2008

SIEMBRA Y COSECHA

DIOS es dueño de todo, y nosotros no somos la excepción le pertenecemos a Él, debemos de saber sembrar en todos los aspectos de nuestras vidas, no como piensan algunos que siembra es solo dinero, no! la siembra se aplica en todos los aspectos de la vida. Si siembras odio segaras odio, si amor, amor, y así sucesivamente. Cada terreno debe ser preparado para sembrar. Hay varios pasos en la siembra que son, seleccionar el terreno, preparar el terreno, sembrar, abonar, y la cosecha, es un ciclo que se repite y en todos los aspectos de nuestra vida hay que sembrar bien para cosechar abundantemente y recoger buen fruto. 

Gálatas 6:8

Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

2 Corintios 9:6

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Proverbios 11:18

El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.

Mateo 13:37

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

SIEMBRA

Además de la común referencia a este acto agrícola (véanse AGRICULTURA, ESTACIONES [DEL AÑO]), la siembra se usa de manera figurada de la dispersión del Evangelio, como en la parábola del sembrador, explicada por el mismo Señor. Cuando Él llegó a Israel, no encontró fruto, y Él mismo vino a ser el Sembrador, sembrando la buena semilla, que cayó bajo distintos tipos de tierra, y con varios resultados. A pesar de la influencia de Satanás, tratando de impedir que las semillas arraigasen, algunas cayeron sobre buena tierra (no buena por naturaleza, sino preparada por Dios), dando fruto como resultado (Mt. 13:3-43). Siempre que se predique el Evangelio, se está sembrando la semilla, e indudablemente, como en la parábola, cae sobre diferentes tipos de terreno. Los siervos de Dios segarán a su debido tiempo, si no se desalientan.

La siembra es también una hermosa figura acerca de poner el cuerpo en la tierra. El cristiano que duerme en el Señor es sembrado cuerpo natural, en corrupción, deshonra y debilidad; pero resucitará un cuerpo espiritual, en incorrupción, en gloria y poder (1 Co. 15:36-44).